La primera ley del movimiento rebate la idea aristotélica de que un
cuerpo solo puede mantenerse en movimiento si se le aplica una fuerza. Newton expone que:
Corpus omne perseverare in statu suo quiescendi vel movendi uniformiter in directum, nisi quatenus illud a viribus impressis cogitur statum suum mutare. Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.
En consecuencia, un cuerpo con movimiento rectilíneo uniforme implica
que no existe ninguna fuerza externa neta o, dicho de otra forma; un
objeto en movimiento no se detiene de forma natural si no se aplica una
fuerza sobre él. En el caso de los cuerpos en reposo, se entiende que su
velocidad es cero, por lo que si esta cambia es porque sobre ese cuerpo
se ha ejercido una fuerza neta.
La primera ley de Newton sirve para definir un tipo especial de
sistemas de referencia conocidos como Sistemas de referencia inerciales,
que son aquellos sistemas de referencia desde los que se observa que un
cuerpo sobre el que no actúa ninguna fuerza neta se mueve con velocidad
constante.
En realidad, es imposible encontrar un sistema de referencia
inercial, ya que siempre hay algún tipo de fuerzas actuando sobre los
cuerpos, no obstante siempre es posible encontrar un sistema de
referencia en el que el problema que estemos estudiando se pueda tratar
como si estuviésemos en un sistema inercial. En muchos casos, por
ejemplo, suponer a un observador fijo en la Tierra es una buena
aproximación de sistema inercial. Lo anterior porque a pesar que la
Tierra cuenta con una aceleración traslacional y rotacional estas son
del orden de 0.01 m/s^2 y en consecuencia podemos considerar que un
sistema de referencia de un observador dentro de la superficie terrestre
es un sistema de referencia inercial.
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